Nota periodística realizada en pleno verano pasado, Ernesto Ferrer, Presidente del Consejo Argentino de Oftalmología (CAO), consideró que “la gente desconoce la peligrosidad de los anteojos de sol que se venden en la calle y creen que hacen un negocio comprando lentes baratos, pero en realidad están comprometiendo seriamente su vista”.

Ferrer explicó que esos anteojos “son oscuros pero no tienen filtros de rayos ultravioletas (UV), por lo cual en vez de proteger a la pupila de la radiación, el lente crea un efecto de cámara oscura que la dilata y hace que penetren en ella más radiación, dañándola y causando problemas en la visión”.

“Los anteojos homologados únicamente se consiguen en establecimientos ópticos habilitados, que tienen a un profesional a cargo de la dirección técnica, y que son controlados por la Dirección de Fiscalización Sanitaria. Mientras que los anteojos que se consiguen por afuera, ya sea en la calle o en tiendas, son imitaciones que pueden perjudicar gravemente al usuario”.