La venta ilegal de lentes no es sólo una cuestión jurídica, de respetar o no la ley, sino que también trae problemas de salud. La venta ilegal de anteojos tiene más de una década, se ha denunciado, ha habido fallos judiciales y, sin embargo, el panorama no se altera: se sigue violando la ley.

El problema se da durante todo el año, pero en verano se acentúa por la necesidad de circular bajo el sol.

No ocurre sólo con los vendedores ambulantes, sino en comercios que no tienen nada que ver con la oftalmología como son las estaciones de servicio, kioscos, y, peor aún, en farmacias. Éstas – por saber de qué se trata comercializar medicamentos y todo lo que eso implica- bien podrían sumarse a la campaña de concientización.

La venta de lentes en lugares no autorizados no es sólo una cuestión legal, sino que también trae problemas de salud.

“La mayoría de los usuarios compra un lente in saber la graduación que posee o que necesita, ni la patología o el defecto visual que tiene, lo adquiere porque es de un bajo costo y no esta autorizado ni se comercializa en ópticas”, apunta Mario Soltak, Presidente de la Cámara Argentina de Óptica – CADEO.

Y agregó: “Quien compra este tipo de anteojos está evitando la consulta al médico y ello impide que tenga un diagnostico que permita identificar que producto visual es indicado para ese usuario de anteojos”.

“Este tipo de anteojos “pregraduados” no pueden satisfacer los requerimientos de corrección para cada persona ya que cada individuo requiere parámetros de adaptación del anteojo que les son propios. No pueden corregir algún tipo de astigmatismo, que se sólo son fabricados con corrección esférica, tampoco de satisfacer las demandas visuales ya que son confeccionados con la misma graduación para ambos ojos y no tienen la posibilidad de compensación de los distintos tipos de estrabismo”, dicen desde CADEO.

Asimismo, “no contienen los centros ópticos y distancias interpupilares, en forma técnica, que le son propias a cada usuario para la confección de anteojos recetados” asegura Mario Soltak.

Lo mismo ocurre con los anteojos de sol. ”Cuando lo tenés puesto la pupila se dilata, se agranda. Si no tiene la protección indicada para lo cual vos lo vas a usar, si no tenés la barrera, te entran más rayos nocivos de sol a la retina con el anteojo que sin él. Y lo que se pierde por la radiación ultravioleta no se regenera, no se recupera”, detalló.

“Tenemos un problema más grave, que es el expendio de anteojos para niños que se comercializan como bijouterie, en jugueterías y también como venta callejera; ya que ellos son los más perdicados y mas sensibles a los rayos ulravioleta, problemática que al no estar los padres asesorados traen como consecuencia problemas visuales o patologías a temprana edad”, subrayó Soltak.

Se trata de un problema de tipo comercial y de fraude marcario, pero principalmente de salud pública. Importadores denunciaron que en las últimas semanas se registró un incremento inesperado y explosivo de la circulación y venta de lentes de sol “truchos”, como así también de anteojos que se comercializan con graduación para mejorar la visión.

Soltak, “propone realizar campañas de salud visual para concientizar este tipo de problemáticas que afectan tanto a ñiños como adultos. Para ellos, desde CADEO tienen la campaña nacional “No juegues con tus ojos” que se realiza hoy en día para ese fin y en la realización de anteojos en escuelas y centros de salud visual estatales”.